Contactos

Qué novedad. “Ahora a quien conoces y tus habilidades son los dos puntos más importantes para encontrar trabajo. Se han acabado los tiempos en los cuales la formación académica era imprescindible si queríamos encontrarlo”. ¡Qué descubrimiento! No entiendo porqué la NASA, en lugar de gastar millones y millones de dólares intentando encontrar vida inteligente, no se ha dedicado a buscar mundos habitados por contactos. De hecho, si encontráramos habitantes realmente avispados e ingeniosos, no creo que tuvieran demasiado interés en solucionarnos la papeleta, pero si encontráramos un planeta desconocido habitado por contactos e importáramos a la mitad, en un santiamén acabaríamos con el problema del paro.

Estoy absolutamente convencido de la gran importancia que tienen las habilidades sociales. Y tan seguro estoy de esto último como de que si hubiera nacido en un fantástico mundo de contactos, muy probablemente me hubiera convertido en el primer ermitaño de aquella sociedad. Encontrar trabajo, no encontraría, pero quizás podría seguir los pasos de Ramon Llull. ¡Qué ilusión! Vida contemplativa en alguna Randa galáctica para después volver a adoctrinar a Contactolandia con los beneficios de la religión del esfuerzo y de las satisfacciones de conseguir las cosas por mérito propio. La cuestión es que nos han vuelto a engañar. Las afirmaciones del párrafo anterior, que he leído en uno de los muchos artículos sobre el mundo laboral que podemos encontrar en la red, están de moda y parecen descubrirnos algo nuevo, pero la realidad es que siempre ha sido así.
Está bien claro que en los tiempos que corren y la tendencia evolutiva de nuestra sociedad, las inteligencias interpersonal e intrapersonal cada vez tendrán un papel más importante, pero, demasiadas veces, estas capacidades se confunden con la suerte de haber sido engendrado por la flor y nata de la colectividad. Esto explicaría bien a las claras porqué estadísticamente, los hijos de la élite consiguen los mejores trabajos. Y también explicaría porqué participar en actividades relacionadas con la élite y ofrecer experiencias y actividades que encajan con la definición del éxito de las clases altas, te facilita el acceso a un lugar de trabajo. Años atrás, en la época de mis padres, tener formación académica te aseguraba tener trabajo. Evidente. Tan evidente como que quién estudiaba solía pertenecer a las clases acomodadas. El resto de familias ya tenían suerte si después de esfuerzos titánicos conseguían reunir suficiente dinero para facilitar los estudios a alguno de los hermanos o hermanas de la casa. Tener título universitario representaba un hito tan grandioso como complicado y, así, no había ningún problema en que algún miembro del pueblo llano, de vez en cuando, llegara a conseguirlo.

Contactos
Alvy via Foter.com / CC BY

Con el paso del tiempo, las cosas han cambiado y ya hace años que gran parte de la población tenemos la posibilidad de acceder a los estudios superiores. Muchos hemos podido cursar alguna carrera y conseguir títulos universitarios. La sociedad evoluciona, el pueblo llano progresa. Tenemos acceso a lo que no hace tanto tiempo, cuarenta o cincuenta años, disfrutaban tan sólo los ricos… O esto nos hacen creer. Que nuestro nivel de vida es mejor que el de nuestros abuelos es indiscutible, pero que las posiciones de privilegio continúan siendo para los mismos, también lo es. Antes, como sólo estudiaban ellos, era necesario tener formación y ahora, como estudiamos todos, es necesario tener contactos. Y cuanto más exquisitos sean, mejor.
Que las universidades se conviertan en lugares para hacer contactos me parece ridículo. Cómo ya he comentado en otros artículos, la escuela, los centros de secundaria y las universidades no tendrían que estar para servir a la vida real, sino que tienen que valer para transformar la realidad injusta que vivimos, para conseguir una verdadera igualdad. El cariz laboral que están tomando casi todos los aspectos de la experiencia humana es desolador. Nos obsesionan con el valor de conseguir contactos profesionales, pero el pescado ya está vendido. Nunca será igual un ingeniero del pueblo llano que un ingeniero hijo de un conocido de conocidos. Nunca será igual un título ganado con esfuerzo que un título pagado por un conocido en una universidad privada llena de conocidos. Nunca será igual el sueldo de un trabajador meritorio que el sueldo de un conocido en una empresa de conocidos. Con todo, quiero pensar que a la NASA acceden los mejores y los que se lo tienen merecido, puesto que, si es así, quizás seguirán buscando vida inteligente. En caso contrario, tal vez acaben encontrando un agujero negro lleno de contactos.

Imagen portada: instragram.com/amirkuckovic via Foter.com / CC BY-NC-SA

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