Continuamente continúa la continua

Eterna, constante, permanente, crónica y perdurable. Continua. No sé muy bien si la jornada o la discusión, que parece que no se acaba nunca. El debate perpetuo. Una lucha inmortal y alborotadora que perturba el complicado ecosistema educativo y desvía la atención. Controversia soportada demasiadas veces por argumentos sin fundamento e intereses contrapuestos, que lo único que provocan es el aumento de un barullo generalizado que dificulta que los diferentes actores hablen de cosas más importantes.

La polémica de la jornada continua tiende al infinito. Progresa adecuadamente dentro de un escenario donde no tendría que estar, al menos, hasta que no se solucionen ciertas cuestiones anteriores y esenciales. Lo lógico es que intentemos conseguir jornadas continuas en el campo laboral. Al menos, tener las ayudas sociales suficientes para poder absorber todos los problemas, generales y particulares que puede crear su implantación en la educación. Parece evidente que una mejora significativa de nuestro entramado social es condición necesaria para empezar a pensar en cuestiones como la jornada continua y, todavía parece más obvio, que su aplicación aumentará necesariamente las desigualdades. Entonces, ¿por qué no trasladamos el debate a su verdadero ámbito en lugar de empezar la casa por el tejado?
De los estudios que se han hecho al respecto, no se puede sacar ninguna conclusión manifiesta, pero todos ellos muestran una tendencia constante en que los resultados académicos son mejores con la jornada partida. Si tenemos esto en cuenta y pensamos en los problemas sociales que puede provocar, ¿por qué estamos discutiéndolo de manera constante? ¿Se trata de un debate corporativo? ¿Es porque en este país nos gusta complicar las cosas? Además, si suponemos que los resultados académicos mejorarían con la jornada continua, ¿ya quedarían demostrados los beneficios de su aplicación? ¿Ayudaría a minimizar las desigualdades sociales? ¿O quizás los alumnos con un mayor estatus social tendrían más facilidad para sacar mejores notas, mientras que los de las clases más desfavorecidas acabarían pagándolo? La educación pública se creó con el principio de la igualdad. Esta concepción debe ser la base de cualquier debate educativo y la jornada continua, con la situación social que sufrimos, no se puede ceñir únicamente al campo escolar. Debe ser una cuestión absolutamente global, que no puede tener en cuenta únicamente previsibles mejoras académicas, previsibles mejoras de condiciones de trabajo de determinados sectores o previsibles mejoras en la calidad de vida de algunos sectores sociales.
Por todo ello, me agota la manera tan simplista que, muchas veces, tenemos de mirar las cosas y la facilidad que mostramos hacia el enfrentamiento en cuestiones que no deberían ser, ni mucho menos, capitales. Globalidad es la palabra. La educación forma parte del entramado social y no se puede tener en cuenta como un apartado independiente. Todo está relacionado y no podemos perder tiempo ni esfuerzos en aspectos que no nos aportan nada, sino todo lo contrario. Conciliemos y conseguiremos una mejor educación. Ayudemos a los padres y madres, buscando una verdadera igualdad, a poder desarrollar su ámbito profesional sin dejar de lado la crianza de sus hijos y conseguiremos una mejor educación. Aumentemos las ayudas y los recursos para las clases sociales desfavorecidas y conseguiremos una mejor educación. Reforcemos el prestigio social de los profesores y profesoras y su formación, exijámosles y ayudémosles y conseguiremos una mejor educación.
Eternicemos, entre otros, el debate de la jornada continua y conseguiremos perder el tiempo. Continuamente.
Si os interesa la cuestión de la jornada continua, os dejo enlazado el posicionamento de la Associació d’Inspectors d’Educació del País Valencià. Además, en el siguiente enlace de la Fundació Jaume Bofill, A les tres a casa?. L’impacte social i educatiu de la jornada escolar contínua, podéis ver los planteamientos hechos a partir de la investigación de Elena Sintes Pascual.

Imagen portada: hmerinomx via Foter.com / CC BY-NC-SA

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