¿Y por qué no gladiador?

Estaba pensando, mientras leía el artículo Las diez asignaturas que debes conocer para aprobar la FP de tauromaquia, que una vez puestos a ir hacia atrás en lugar de hacia adelante, podría proponerle al Ministerio de Educación un proyecto para crear un título de FP básica en Juegos Públicos del Antiguo Imperio Romano. Nosotros también formábamos parte de la antigua Roma y, por lo tanto, también podríamos decir, rebuscando un poco, que era una típica afición española. Cuanto menos, circos romanos tenemos en muchas ciudades y reaprovecharlos sería una opción. Creo que tendría más sentido.

Quizás penséis que estoy haciendo befa y escarnio, pero no tengo ningún ánimo burlesco. Me lo he tomado muy seriamente. Por eso, durante un tiempo, he estado confrontando las dos opciones para llegar a una conclusión incuestionable. La comparativa entre una posible FP Básica en Tauromaquia y Actividades Auxiliares Ganaderas y una FP Básica en Juegos Públicos del Antiguo Imperio Romano, deja bien a las claras que esta última proporcionaría unas ventajas evidentes:
  1. Harían falta muchos más gladiadores que toreros. Todos sabemos que es complicado que un torero sufra algún accidente mortal mientras hace su tarea, pero respecto a los gladiadores, es otra cosa. Crearíamos muchos más puestos de trabajo.
  2. Las pensiones de jubilación se verían afectadas positivamente. Al trabajar, generalmente, durante un corto periodo de tiempo, los ingresos económicos que recibiría la Administración por el ejercicio profesional de los gladiadores, serían muy pequeños, pero, por otro lado, los gastos en pensiones bajarían notablemente, puesto que la mayor parte de ellos no llegarían a viejos. Pocos ingresos, pero gastos nulos: el efecto es positivo. Podéis pensar que, en cambio, subirían los gastos sanitarios en cuanto a las curas de estos trabajadores, pero con la deriva privatizadora que lleva nuestra sanidad, este tema lo arreglan con un poco de whisky, hilo de empalomar y cuatro imperdibles.
  3. En cuanto a historia y cultura, todo lo que rodea a la antigua Roma nos abre unas posibilidades evidentes. Como resultado de un importante intercambio entre diferentes civilizaciones, es un punto de partida perfecto para el estudio de cualquiera de las otras materias del currículum. No dudo de los intereses que pueda tener la cultura taurina, pero en extensión e importancia, no se pueden comparar. En todo caso, por los antecedentes que la tauromaquia tenía en el Imperio Romano, podríamos añadir alguna lección relacionada con el entretenimiento adicional que puede ofrecer utilizar uros en los combates de gladiadores o enviarlos en manada a los cristianos para ejecutarlos públicamente en época de persecución.
  4. Gladiador
    Johnson Cameraface / Foter / CC BY-NC-SA

  5. Respecto a la salida profesional, en lugar de toreros, picadores, banderilleros, areneros, mozos de espadas o mozos de caballos, podríamos tener lanistas, aurigas, samnitas, secutores, hoplomacos, retiarios o tracios. Cuidadores de animales, en los dos casos hacen falta, pero en la FP Básica en Juegos Públicos del Antiguo Imperio Romano, tendríamos, además de toros y caballos, diferentes clases de grandes felinos, elefantes, serpientes, hipopótamos, osos o rinocerontes. Teniendo esto en cuenta, harían falta muchos más operarios para el mantenimiento y limpieza de las instalaciones y, además, podríamos tener una legión de restauradores y obreros trabajando en la restauración de todas las antiguas edificaciones romanas que hay dispersas en todo el territorio dedicadas a este ámbito. Y si tenemos expectativas más altas, la posibilidad de ser presidente de la corrida o asistir al espectáculo como cargo de autoridad política está muy bien, pero poder acudir como César o Emperador sería incomparable, colosal y grandioso.
  6. Mientras que en las corridas de toros, la transmisión del valor de la igualdad es más que dudoso, en las luchas de gladiadores es absolutamente palpable. Cuando menos, se lucha contra iguales y si la pelea es con animales, generalmente no llevas espada. Creo que este punto es primordial, ya que ayudaría a erradicar la parcialidad y el amiguismo que tan interiorizados están en nuestra sociedad: ventajas ninguna, si quieres salvar la vida, te lo tendrás que trabajar. Además, una vez nos metemos en corrupciones u otros abusos, y volviendo al punto anterior, mejor que te coloquen de Emperador que de Ministro de Cultura.
Como conclusión, pienso que en el Ministerio de Educación se han vuelto a equivocar y, como tantas y tantas veces han dejado la casa por barrer. Si el objetivo es retroceder educativamente hablando y utilizar recursos con proposiciones retrogradas, lo hubieran podido hacer mucho mejor. Y si lo que he argumentado no les convence, quedan otros caminos típicamente españoles. Podríamos probar con una FP Básica en la Santa Inquisición y la supresión de herejías o con un Ciclo Superior en Descubridores de Nuevos Mundos: del descubrimiento de América ya han pasado unos cuantos años y, quizás, nos ayude a introducirnos plenamente en la carrera espacial.

Imagen portada: Kurtz111 / Foter / CC BY-NC-SA

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