X Jornadas de dirección de proyectos del Valencia Spain Chapter del PMI

El pasado 21 de noviembre asistí a las X Jornadas Valencianas de Dirección de Proyectos, organizadas por el Capítulo de Valencia del PMI. Este año, las jornadas iban dedicadas al elemento más importante de un proyecto: al equipo de trabajo, a las personas que posibilitan llevarlo adelante. A lo largo de las diferentes sesiones, pude conocer las opiniones de expertos sobre las habilidades interpersonales que deben tener los Project Manager para facilitar el éxito de los proyectos y sobre gestión de equipos de trabajo, así como diferentes puntos de vista sobre el mundo de la Dirección y Gestión de Proyectos. Acto seguido, intentaré describiros lo que me resultó más interesante.
publico X Jornadas PMI Valencia Spain ChapterEn primer lugar, querría destacar la gran importancia que todos, absolutamente todos los ponentes (Eva Blanco Peris, Ernesto Gaspar Montañana, Andrés Nieto García, Antonia Ogallar Verjillos, Julio Méndez y Sonsoles Musoles Martínez-Corto) y asistentes a las jornadas, dieron a la competencia comunicativa. Obviamente, para llevar correctamente un proyecto son necesarias muchas otras habilidades interpersonales: trabajo en equipo, empatía, impacto e influencia, desarrollo de relaciones, liderazgo, inteligencia emocional, etc., pero el hecho de que un Director de Proyectos dedique más de un 90% de su tiempo a comunicar, deja muy claro el gran valor de la comunicación. Y dentro de este ámbito, otra vez todos, absolutamente todos, coincidimos en que para comunicar correctamente, primero debemos analizar que tipo de información queremos lanzar y como queremos hacerlo, que debemos ser transparentes (si escondemos según que tipo de información, podemos despertar suspicacias y desconfianza), que debemos saber escuchar y, sobretodo, que lo más importante no es lo que nosotros decimos, sino lo que entienden los receptores, por lo que debemos pedir y estar pendientes del feedback que nos puedan dar.
En segundo lugar, me pareció realmente interesante poder conocer la estructura de un equipo de trabajo a través de la metodología de roles de Belbin. La calidad del resultado de un equipo depende de la calidad de la interacción entre sus miembros, de los diferentes roles existentes dentro del equipo. Después de muchos años de investigaciones, Belbin concluyó que para que un equipo esté equilibrado, deben coexistir nueve roles diferentes, los cuales son:
Cerebro: creativo. Resuelve problemas difíciles.
Investigador de Recursos: emprendedor. Búsqueda nuevas oportunidades.
Coordinador: saca partido a las habilidades del grupo.
Impulsor: enérgico y retador.
Monitor Evaluador: perspicaz y objetivo.
Cohesionador: cooperador. Evita los enfrentamientos.
Implementador: organizado, eficiente, práctico.
Finalizador: esmerado, concienzudo.
Especialista: entregado a su profesión.
No hay ningún rol más importante que otro y tampoco quiere decir que los equipos deban tener nueve miembros, ya que cada uno puede desarrollar más de un rol. Teniendo en cuenta esto, mediante cuestionarios, se puede llegar a definir la estructura de un equipo de trabajo y saber los puntos mejorables así como que cada miembro individual conozca, mediante una evaluación a 360°, cuál es su rol.

“…la ilusión es una fuerza enorme que sin ningún tipo de duda juega un papel primordial para que el equipo pueda conseguir los retos que les impone el proyecto.”

Finalmente, destacaré la opinión de Sonsoles Musoles Martínez-Curt sobre la diferencia entre dirigir proyectos en el sector privado y el sector público. Sonsoles Musoles es Doctora en Medicina y Cirugía por la UV, Diplomada en Medicina de la Industria Farmacéutica por la UAB, Máster en Dirección de Proyectos por la Universidad Ramon Llull de Barcelona y Project Manager Profesional (PMP) acreditada por el Project Management Institute. Tiene una experiencia de más de 20 años gestionando proyectos para la industria farmacéutica, en el sector privado, así como varios proyectos de I+D+i en el sector público. Sonsoles quiso destacar que la principal diferencia entre los dos sectores de cara a la realización de un proyecto es la gestión del equipo, conseguir una estructura y un sentimiento de equipo adecuado. Mientras en el sector privado, por motivos obvios, todos los miembros del equipo tienen muy claro cuáles son sus responsabilidades, cuáles son los objetivos del proyecto y que de conseguir o no esos objetivos depende su vida laboral, en el sector público todo esto se difumina: conseguir un verdadero equipo es muy difícil. Por lo tanto, utilizar y transmitir ilusión es, prácticamente, la única manera de motivar el equipo. Y, bien pensado, la ilusión, saberse importantes para llevar adelante un proyecto que te motiva y te convence, es una fuerza enorme que sin ningún tipo de duda juega un papel primordial para que el equipo pueda conseguir los retos que les impone el proyecto.

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